lunes, 14 de abril de 2014

Enfrentamiento entre B. Medrano y J. Coll en la 10ª jornada de liga

A continuación os dejamos la crónica de la partida, elaborada por el propio Borja Medrano.

Heme aquí que me hallo en la difícil tarea de narrar una crónica de snooker… sin caer en la monotonía ni en consabidas expresiones; empresa de la que trataré de salir airoso en la medida de mis posibilidades. Los perdedores de las partidas, como deferencia al ganador, deberán enviarme una foto del acta y/o una breve reseña de la partida a narrar: break más alto, combinaciones o snookers destacables, faltas flagrantes, etc. Los datos técnicos los reflejaré fielmente, pero para el resto de circunstancias tiraré de cosecha propia. Aunque, a veces, el vino sale picado…
Avisados estáis.
¡Salud!
Jornada 10ª
Crónica Borja Medrano – Javier Coll
El pasado viernes 11 de abril las instalaciones del Valencia Snooker Club fueron sede de una de las jornadas más desiguales que puede amparar el calendario. Borja Medrano, tratando de no hundirse aún más en la clasificación se enfrentaba a Javi Coll, que este año tiene fundadas intenciones de acabar la liga coronando el podio. Pero cuando digo que la jornada es de las “más desiguales” es porque no queda ahí la cosa…
Un jugador es alto, apuesto y conserva pelo a capazos; mientras que el otro… el otro… pues el otro tiene un toque de bola, un control sobre los efectos y una visión de juego… que ya las quisiera para sí el peludo. Pero bueno, todos sabéis que al snooker se le dedican unas horillas al mes, encerrado en un local, la mayoría de las veces sin testigos, mientras que la lozanía, esbeltez y melena se pasean por el mundo en formato non-stop. Qué cosas…
Pero entremos en materia que no quiero que la crónica acabe siendo más extensa de lo que fue la partida.
Los contendientes tuvieron el honor de calentar jugando un frame cada uno con Jorge Adarve, que pasaba por allí. En este calentamiento Borja ocultó todas sus armas de cara a la inminente partida de Liga, por tanto, no se puede tener en cuenta la apabullante victoria del sparring. Después el frame de calentamiento fue para Coll, y esa fue mi primera cagada: un tipo como yo, acostumbrado a dominar el aspecto mental del juego, no se puede permitir semejante error de principiante, permitiendo que se iniciara la partida cuando Coll estaba “on fire”. Este fallo me hizo ir a remolque durante el primer frame. Si a esto le añadimos 2 faltas sobre negra, embocar blanca 2 veces y no combinar ni una puñetera vez… nos da un memorable 57-10, del que es fácil adivinar el dueño del diez (ah, y eso que Javi me regaló 6 puntos por una falta sobre rosa…No Comment)
Para los jugadores mediocres como vosotros esto sería un duro golpe en la confianza, os minaría la moral y os podría hacer entrar en barrena… pero no para mí. Perder el primer frame no me preocupa en absoluto; y no lo hace porque siempre que he ganado un match, comencé perdiendo el primer frame. Es más, me gusta perder el primer frame. Me da confianza… Cuando voy a un restaurante y el camarero me pregunta “¿qué desea el señor?” yo siempre contesto “que me ganen el 1er frame”; él no entiende nada, pero a mí se me llena la boca. A veces hasta me empacho con la idea y pierdo el apetito… Si no existiera el 1er frame habría que inventarlo. Es más, este deporte se creó para empezar perdiendo el primer frame. No lo dudéis, amigos.
El caso es que perder este 1er acto me espoleó, y buena prueba de ello es la notable mejoría que mostré en el segundo: 59-26. Perdí, sí, pero casi triplico mi puntuación inicial. Ahí es nada…
Lo mejor vino en el 3er acto. Coll comenzó a mostrarse nervioso: sus bolas rebotonas rehuían las troneras mientras que mis sutiles toques enviaban las dóciles esferas al fondo del agujero. Es así como empecé a combinar. Combinar y emplazar, oh! cuán bella armonía… De vez en cuando aderezaba mi efectividad ofensiva con magistrales defensas que desequilibraron el, hasta entonces, sólido juego de mi rival. Sus incomprensibles errores me dejaban las bolas colgando (las que brillan, digo). Pero entonces recordé mis 2 promesas: a mi mujer, que volvería antes de la media noche. Y a los snookeros, que al que osara ganarme 3-0 le caería la vergüenza de mi crónica sobre su cabeza (y sobre la cabeza de Coll, sin amortiguación, duele más que en cualquier otra). En un fugaz vistazo al simpático reloj de pared que tenemos en el local, pude advertir que el tiempo apremiaba, y como una desesperada Cenicienta, tuve que poner fin al bello baile que estaba desplegando sobre el tapete. Es así amigos como bajé la guardia cuando sólo quedaba color la mesa. Una falta mía sobre azul y su posterior acierto sobre azul y rosa dejó el marcador en un injusto 47-30 (a su favor) que no habla del buen rato que lo tuve a mi merced. Pero mi tiempo se acabó, igual que ahora; paradojas de la vida.
Gracias a todos por vuestros mensajes de apoyo, tengo la centralita colapsada. No le insistáis a mi representante con peticiones para asistir de estrella a partidas de exhibición: no me gusta humillar a la gente (por el poco dinero que me estáis ofreciendo, quiero decir). Sé que os gustaría verme más arriba en la clasificación pero, de momento, no quiero quitarle la ilusión a aquellos que le dedican más de 2 horas a la semana a este deporte. Yo seguiré afilando mi pluma y mi taco en pos de una ocasión mejor. Hasta entonces… buenas noches y buenos breaks!


Aviso a navegantes, ojito con ganarme el primer frame y pensar que ya tenéis la partida en el bolsillo…



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